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Cada vez surgen más pruebas sobre el vínculo que existe entre el COVID-19 y la pérdida capilar. Se estima que más del veinticinco por ciento de los pacientes que se recuperan de esa enfermedad desarrollan alopecia como efecto secundario. En un estudio reciente, algunas personas reportaron una pérdida inesperada de cabello dentro de los seis meses posteriores a la infección. Muchos no creen que exista esa relación directa entre el COVID-19 y la calvicie, pero nadie puede negar que existe una clara correlación entre el estrés y la pérdida capilar. La pandemia ha traído mucha angustia a nuestras vidas, y esa angustia bien podría ser la responsable del aumento en el número de casos de calvicie.

Los números pueden ser incluso más altos de lo que muestran las estadísticas. Como los sistemas de salud de todo el mundo están sufriendo una presión sin precedentes, menos personas acuden al médico para abordar sus problemas de calvicie.

“Efluvio telógeno” es el término médico que designa a la caída progresiva del cabello. Esta afección cursa con adelgazamiento capilar y pérdida temporal del cabello. Puede desencadenarse por el estrés, el cual, a su vez, suele ser provocado por algún trauma o impacto de importancia.

Sigue leyendo para que aprendas algunas estrategias que te pueden ayudar a controlar el estrés, y a evitar que la caída del cabello se profundice.

Una dieta saludable y nutritiva

Si estás experimentando pérdida o adelgazamiento capilar, debes ponerle atención a tu dieta. El crecimiento, la fuerza, el volumen y la salud general del cabello y del cuero cabelludo dependen de los nutrientes que ingerimos.

El cabello y los folículos capilares están compuestos por una proteína llamada queratina. Por lo tanto, es crucial que consumas suficiente proteína, sea de origen animal o vegetal. Cuando nos alimentamos, nuestro cuerpo les da prioridad a los órganos y sistemas más fundamentales. Cuando no consumimos suficiente proteína, el cuerpo distribuirá la poca proteína que tiene entre los órganos más importantes para mantener su funcionamiento. En esos casos, definitivamente el cabello no es la prioridad. Pero si consumes más proteína, el cuerpo podrá destinar una mayor cantidad de ella al cabello, en forma de queratina. La queratina no solo contribuye con la producción y crecimiento de cabello nuevo: también es responsable de reparar el cabello dañado.

Es importante que sigas una dieta rica en oligoelementos como zinc, hierro, selenio, vitaminas A, C y E, además de ácidos grasos Omega-3. Hay suplementos alimenticios para el cabello y las uñas que te brindan todos esos minerales en forma de cápsulas, para poder consumirlas de forma conveniente y eficiente. Si le das a tu cuerpo esos nutrientes esenciales, podrás prevenir la pérdida capilar en el futuro, y fomentarás la reparación y el crecimiento del cabello.

Actividad física y ejercicio

Todos sabemos que el ejercicio es bueno para la salud en general. Para recibir los beneficios de la actividad física, no necesariamente tienes que convertirte en un fanático del fitness. Si te comprometes a hacer por lo menos treinta minutos diarios de ejercicio, contribuirás mucho con tu salud, y también podrás mejorar el estado de tu cabello.

Actividades como trotar, saltar, caminar rápido o levantar pesas aumentan el ritmo cardíaco, lo que mejora el flujo sanguíneo y la circulación. El aumento en el flujo sanguíneo permite que llegue más sangre a las diversas partes del cuerpo. Cuando el cuero cabelludo y los folículos pilosos reciben esa sangre rica en oxígeno y nutrientes, tienen la oportunidad de producir un cabello más saludable.

El ejercicio físico también inunda tu sangre con serotonina, la cual contrarresta el efecto del cortisol, la hormona del estrés. Es por eso que el ejercicio regular es una de las mejores formas de combatir el estrés.

Técnicas de relajación

Cuando tenemos altos niveles de estrés, es más difícil que tengamos un cabello saludable. Pero puedes proteger tu cabello si aprendes algunos mecanismos para hacerle frente a toda esa tensión.

Es muy importante que durmamos lo suficiente, pero es más fácil decirlo que hacerlo, porque hay muchas cosas que pueden perturbarnos el sueño. El yoga, la atención consciente (mindfulness) y la respiración controlada son técnicas que nos permiten aliviar la hiperactividad mental. Un baño relajante, o incluso un masaje regular del cuero cabelludo o del cuerpo en general, también te pueden ayudarte a estar más relajado.

Si hay un asunto en específico que te genera ansiedad, puedes considerar ir a terapia o buscar asesoramiento profesional. Tu médico te podría recomendar un servicio en particular, para ayudarte a mejorar tu salud mental.

¿Estás usando demasiados productos?

Aunque el estrés generado por la pandemia está haciendo que mucha gente pierda su cabello, los malos hábitos de cuidado diario también pueden contribuir a ese desgaste. Muchos tintes y decolorantes contienen químicos agresivos, y como mucha gente no puede asistir a los salones de belleza debido a los confinamientos, los accidentes han empezado a aumentar. Los productos de peluquería suelen tener químicos que despojan al cabello de su melanina. Algunos de esos químicos pueden dañar los folículos, abriéndole paso al adelgazamiento capilar y a la caída del cabello.

Para que no te dañes el pelo, debes evitar los productos que contengan parabenos, glicol de propileno (propilenglicol) y cloruro de sodio. Opta por productos compuestos por aceites esenciales e ingredientes naturales, como el romero o el aceite de árbol de té.

Habla con un profesional

Si te diste cuenta de que tu cabello necesita más que una rutina de ejercicio o un cambio en la dieta, entonces deberías hablar con un dermatólogo o tricólogo profesional. En Vinci Hair Clinic contamos con los mejores especialistas en pérdida capilar. Nuestros expertos pueden brindar soluciones para todas las preocupaciones que tengas sobre tu cabello. ¡Ponte en contacto con nosotros hoy mismo, para que reserves tu consulta gratuita y sin compromisos!

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