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¿Debería preocuparme por la caída del cabello causada por el COVID-19?

Por fortuna, parece que los peores años de la terrible pandemia del COVID-19 han quedado atrás. Las tasas de infección y muerte han disminuido en todo el mundo, y la mayoría de los países han levantado los draconianos requisitos legales con los que buscaban que todos nos quedáramos en casa, evitando el contacto entre amigos y familiares.

Sin embargo, el virus ha dejado su huella. Muchos han tenido que despedir a los que no lograron superar la pandemia. Otros que se contagiaron del virus y se recuperaron han quedado con el “COVID persistente”, un cóctel de síntomas debilitantes que entorpece la vida de quienes lo padecen.

La pérdida de cabello ha sido un efecto secundario importante del COVID-19, aunque ciertamente no ha sido el más reportado. Cada vez hay más pruebas de que existe una relación de causa y efecto entre el COVID-19 y la calvicie. En este artículo vamos a examinar más de cerca esa relación. Sigue leyendo para que descubras más.

¿Qué sabemos sobre la relación entre el COVID-19 y la caída del cabello?

Los médicos todavía están aprendiendo sobre este virus, pero ya sabemos algunos detalles sobre la relación que tiene con la caída del cabello. Estudios recientes han demostrado que algunas personas experimentan cierta pérdida capilar después de contraer el virus. Un estudio reveló que aproximadamente el 10% de los pacientes reportaron haber sufrido caída del cabello después de contraer el COVID-19, mientras que un segundo estudio ubicó esa cifra en más del 66%. Esto responde a la pregunta que planteamos en el título de este artículo: definitivamente la caída del cabello causada por COVID-19 sí es preocupante.

¿Por qué el COVID-19 provoca pérdida del cabello?

Entonces, ¿por qué el SARS-CoV-2 (el coronavirus que está detrás del COVID-19) provoca caída del cabello? De hecho, resulta que el problema no es el virus en sí, sino el estrés que provoca. “Efluvio telógeno” es el término que se usa para describir la fase de reposo o caída en el ciclo de crecimiento del cabello. El efluvio telógeno inducido por el estrés se presenta cuando un mayor porcentaje de cabellos es incitado a entrar en la fase de reposo, por algún tipo de trauma, ya sea físico o emocional. En el caso del COVID-19, hay elementos de ambos tipos: tanto físicos como emocionales.

¿Cómo puedo saber si mi pérdida de cabello está relacionada con el COVID-19?

La pregunta obvia que debes hacerte es: ¿he tenido COVID-19? Aunque algunas personas pueden contraer el virus y permanecer asintomáticas, la mayoría podemos saber si lo hemos tenido o no. Si te has contagiado, el momento peligroso para la caída del cabello es alrededor de dos o tres meses después de haber superado la enfermedad. Si para ese momento empiezas a ver una cantidad inusualmente alta de pelo en tu peine o almohada, y notas un marcado adelgazamiento de tus hebras capilares, es probable que estés experimentando efluvio telógeno provocado por COVID-19.

¿Me volverá a crecer el pelo?

La mala noticia acerca del efluvio telógeno es que se puede prolongar hasta por seis meses. Eso es mucho tiempo, considerando que se nos estará cayendo el pelo. Pero la buena noticia es que, para la mayoría de las personas, ese periodo de pérdida capilar será temporal. En algún momento, el ciclo de crecimiento del cabello volverá a la normalidad, y la cabellera recuperará la densidad que tenía anteriormente. El tiempo que tarde eso puede variar dependiendo de cada persona. El lapso suele ser de unos nueve meses, pero en casos extremos puede tardar hasta dos años.

¿Qué puedo hacer al respecto?

Nos da tranquilidad saber que esa pérdida de cabello causada por el COVID-19 se arreglará por sí sola, aunque no hagamos nada. Pero no todo el mundo tiene tanta paciencia. Si quieres acelerar un poco las cosas, puedes deshacerte de aquellos hábitos de cuidado capilar que empeorarían la situación. Para empezar, es conveniente reducir al mínimo el uso de herramientas de peluquería que generan calor. También es recomendable evitar los peinados apretados o estirados, así como los tratamientos químicos, como la permanente.

Después de revisar tus prácticas de cuidado capilar, podrías chequear tu dieta para ver si estás ingiriendo las vitaminas y minerales que tu cabello necesita para estar fuerte y sano. Por último, trata de encontrar la forma de controlar el estrés. A muchas personas les dan resultado las sesiones de mindfulness o meditación, y a otras les resulta útil dedicarse a sus aficiones, hacer ejercicio u otras actividades divertidas. Sea lo que sea que te funcione, inténtalo. Cuando estamos lidiando con una enfermedad capilar relacionada con el estrés, lo último que necesitamos es sufrir un estrés adicional.

Conclusión

El COVID-19 pilló a todo el mundo por sorpresa. Los científicos tuvieron que apresurarse, para estudiar un virus nuevo, del que sabían muy poco. Incluso hoy siguen corriendo a contrarreloj. Queda mucho por entender sobre este virus. Todavía no sabemos en detalle por qué el COVID-19 provoca pérdida del cabello, ni cuáles serán sus consecuencias a largo plazo. De todas formas, esperamos que este artículo te haya ayudado un poco, arrojando algo de luz sobre el tema.

Si te preocupa la caída del cabello, debes saber que cuanto antes la abordes, más eficaces podrán ser los tratamientos. Vinci Hair Clinic puede ayudarte. Somos una de las instituciones de restauración capilar más importantes del mundo, y contamos con una gama de tratamientos sin parangón. A todos nuestros clientes nuevos les ofrecemos una consulta gratuita y sin compromiso. Ponte en contacto y reserva tu cita hoy mismo. ¡Tenemos clínicas por todo el mundo!