La pérdida del cabello puede ser una experiencia dolorosa y angustiante. Sin embargo, es importante entender que es completamente normal sufrir un cierto grado de pérdida capilar. De hecho, todos perdemos unos cien cabellos al día. Eso forma parte del ciclo de crecimiento capilar normal, pero los problemas empiezan cuando aumentan los niveles de esa caída.

Los factores que influyen en la caída y el crecimiento del cabello pueden ser genéticos, pero también hay muchos factores ambientales que tienen su incidencia. Por fortuna, la mayoría de esos factores se pueden tratar. Un médico especialista te puede ayudar a determinar las causas de tu pérdida capilar. Puede ser el estrés, la menopausia o algún elemento de tu dieta que creías inofensivo pero que, en realidad, está contribuyendo con el problema.

En este artículo hablaremos de los alimentos que contienen una gran cantidad de azúcar; y veremos cuál es el impacto que tienen en la caída del cabello.

Los alimentos ricos en azúcar y la caída del cabello

Diversos estudios de la Biblioteca Nacional de Medicina indican que los hidratos de carbono pueden influir en la salud del cabello. El estudio afirma que “el consumo de alimentos muy procesados, ricos en azúcares simples, es uno de los factores indirectos que provocan la caída excesiva del cabello. Una dieta rica en azúcares simples estimula la secreción de sebo por parte de las glándulas sebáceas”.

Las altas cantidades de azúcar en el torrente sanguíneo ralentizan la circulación, haciendo que los nutrientes tarden más en llegar al cuero cabelludo y a los folículos pilosos. Esas cantidades excesivas de azúcar en el torrente sanguíneo también pueden provocar inflamación, lo que hace que el cuero cabelludo se ponga más frío de lo habitual, induciendo a la caída de los folículos.

Hay muchas razones por las que el azúcar resulta incompatible con un cabello sano. Para empezar, el azúcar no contiene ninguna de las proteínas o vitaminas que resultan tan esenciales para la nutrición de las hebras. Si tu dieta se compone de más azúcar que de proteínas y vitaminas, tu pelo pagará un alto precio.

Los alimentos ricos en azúcar también pueden alterar los niveles hormonales, los cuales son muy importantes para el crecimiento del cabello, tanto en hombres como en mujeres. Por ejemplo, el consumo de carbohidratos y otros alimentos ricos en azúcares aumentan la testosterona, lo que conduce a la producción de dihidrotestosterona (DHT), la cual está directamente relacionada con la caída del cabello en los hombres.

El consumo de azúcar en exceso puede hacer que se desarrolle una resistencia a la insulina, la sustancia encargada de controlar el consumo de azúcar en el organismo. Diversas investigaciones sugieren que las mujeres con niveles elevados de resistencia a la insulina tienen más probabilidades de desarrollar alopecia androgénica, además de diabetes.

Consejos para regular el consumo de azúcar

Los expertos en salud han dicho: “Los azúcares añadidos, como el azúcar de mesa, la miel o los siropes, no deberían representar más del 5% de la energía que obtenemos de los alimentos y las bebidas diariamente. Para los mayores de once años, esos valores suponen unos 30 gramos al día”.

La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) aconseja que las mujeres reduzcan su consumo de azúcar a 25 gramos al día (unas seis cucharaditas), y los hombres a unos 36 gramos al día (nueve cucharaditas). Si revisas las etiquetas de los alimentos que compras diariamente, te sorprenderás con todo el azúcar añadido que contienen.

Principales tratamientos para la caída del cabello

Se estima que más del 40% de las mujeres de 70 años o más sufren alopecia o calvicie de patrón femenino. En el caso de los hombres, más del 70% experimentan una caída del cabello a lo largo de su vida, siendo la malnutrición una de las principales causas. ¿Pero cuáles son los principales tratamientos que nos permiten combatir la caída del cabello?

El minoxidil y la finasterida se encuentran entre los ingredientes de muchos productos para el tratamiento de la calvicie, y se utilizan principalmente para combatir la alopecia masculina. El minoxidil se usa para tratar la caída del cabello en las mujeres en un número limitado de casos. La finasterida se utiliza más ampliamente, sobre todo durante la fase de embarazo. Este medicamento puede provocar complicaciones en el parto, así que solo debe utilizarse bajo estricta indicación médica.

Las cremas, la inmunoterapia y las inyecciones de esteroides también pueden utilizarse para tratar la caída del cabello sin causar cicatrices en la piel. En los casos más graves de pérdida capilar, se pueden obtener resultados más duraderos haciendo uso de los trasplantes capilares. Se extraen hebras o mechones de pelo de zonas sanas, para luego implantarse en las zonas que presentan calvicie. Este procedimiento nos permite lucir una cabellera densa y natural en cuestión de meses.

La micropigmentación capilar (MSP) es otra forma de recrear un efecto de mayor densidad en el cabello, mediante el uso de pigmentos que coincidan con el color del pelo natural, para rellenar y enmascarar las zonas que presentan calvicie.

Reflexiones finales

La caída del cabello puede aparecer de forma repentina. Nuestro ajetreado estilo de vida está sobrecargado de factores estresantes, y cada vez le podemos dedicar menos tiempo a una buena alimentación y a nuestro cuidado personal. Limitar la cantidad de azúcar en nuestra dieta puede reducir las posibilidades de perder el cabello por desnutrición.

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