La ciencia y la tecnología detrás de los tratamientos de restauración del cabello han cambiado ampliamente desde los días pioneros de décadas pasadas. Como resultado, se ha vuelto estándar que las cirugías de trasplante de cabello puedan producir resultados impresionantes. La vieja herramienta punzante ha sido reemplazada por micro agujas, lo que significa que las cicatrices ya no son un gran problema. La llegada de la técnica de trasplante de cabello por extracción de unidades foliculares (FUE) ha permitido que la cirugía moderna produzca un cabello denso y natural, en lugar de los mechones ligeramente raros típicos de días pasados.

Estos desarrollos no quieren decir que la restauración del cabello a alcanzado el final de la línea en términos de progreso. La ciencia nunca duerme, como dicen, y un estudio publicado recientemente tiene algunas implicaciones interesantes para el futuro de la industria de restauración del cabello. ¡Sigue leyendo para conocer más!

Estudio de la Universidad de California en Riverside

Un reciente estudio sobre regulación de células de la Universidad de California en Riverside (UCR), encendió los medios en julio de este año. Publicado en el Biophysical Journal, sentó las bases de cómo sus descubrimientos pueden cambiar todo el acercamiento para la restauración del cabello, sin mencionar cómo el mundo médico aborda la curación de heridas. En el centro del estudio se descubrió que un único químico llamado TGF-beta controla la división y muerte de folículos pilosos.

El equipo de la universidad concentró sus esfuerzos en los folículos pilosos porque se regeneran de forma regular y automática. El ciclo de crecimiento normal hace que se nos caigan hasta 100 cabellos diariamente, y hace crecer nuevos cabellos para reemplazarlos. Ese tipo de reemplazo no se ve en ningún otro órgano del cuerpo.

Los científicos descubrieron que TGF-beta jugaba un papel tanto en la estimulación del nuevo crecimiento, como al final del proceso, matando la célula. Sin embargo, el papel del TGF-beta como ejecutor de células no es el final de la historia. Como explicó uno de los autores del estudio, el Dr. Qixuan Wang: ‘Incluso cuando un folículo piloso se mata a sí mismo, nunca mata su reservorio de células madre. Cuando las células que sobreviven reciben la señal de regenerarse, se dividen, crean una nueva célula, y se convierten en un nuevo folículo’.

Para los científicos en la UCR, estos descubrimientos arrojan luz sobre la células madre. Acerca el día en el que estas células fundamentales pueden ser aprovechadas para producir un nuevo y más rápido crecimiento de células, algo que es vital para la curación de heridas. Eso, ciertamente, sería la mayor implicación para la práctica médica. El Dr. Wang y la coautora, Dr. Katherine Dinh, también están convencidos de que sus descubrimientos tendrán un profundo impacto en la práctica de restauración del cabello.

Implicaciones para la restauración del cabello

Las posibles implicaciones para la pérdida de cabello surgen por cómo funciona el TGF-beta. El factor decisivo en si actúa para matar un folículo piloso o producir nuevos parece encontrarse en la cantidad del químico. Cierta cantidad de TGF-beta activará la división, mientras que más que eso causará la muerte de la célula. En teoría, si la ciencia pudiese controlar estas cantidades y entender mejor cómo el TGF-beta activa células, podría ser posible ‘curar’ la calvicie.

En particular, podría ser útil para combatir formas de alopecia. Algunos tipos de alopecia son trastornos autoinmunes que surgen cuando las células de folículos pilosos son atacadas por el sistema inmunológico. Un mejor conocimiento y control sobre cómo funciona el TGF-beta podría permitir que estas células se regeneren más rápido. Podría eliminar la necesidad de cualquier tipo de intervención quirúrgica para la restauración del cabello y hacer que la pérdida de cabello esté lista para un acercamiento basado más en medicamentos.

Precaución

Es demasiado temprano para especular sobre el futuro de la restauración del cabello. Para comenzar, el estudio fue llevado a cabo usando datos recogidos de un estudio sobre pelo de ratón. Se tendrían que lograr descubrimientos similares al estudiar la regulación celular en el cabello humano. Los resultados también tendrían que ser observados en pacientes humanos antes de emocionar mucho a alguien.

Otro factor importante para tener en cuenta es que el estudio se enfoca en el rol del TGF-beta en el ciclo de crecimiento normal del cabello, en lugar de una pérdida de cabello genéticamente determinada que ocurre en el patrón de calvicie. ¿Se lograrán los mismos resultados? El jurado sigue reunido.

Conclusión

Todavía deben hacerse muchos estudios y desarrollos antes de que los medios anden divulgando ‘la cura para la calvicie’. Siendo realista, todavía faltan décadas para que surja cualquier proceso o producto de este estudio. Puede que el cambio venga para la industria de restauración del cabello, pero en el futuro próximo sigue siendo un negocio.

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