La caída del cabello se puede presentar de muchas formas diferentes, y puede aparecer en diversas etapas de la vida. Puede ser calvicie por patrones, alopecia en sus diferentes variantes, pérdida de cabello postparto, calvicie derivada de algún tratamiento médico… ¡En fin! Parece que hay muchas formas en que podemos perder nuestras preciadas hebras.

La buena noticia es que también hay muchos trucos y tratamientos que pueden ayudarnos a controlar esa pérdida. Podemos ralentizarla, detenerla, revertirla, sustituirla o disimularla. En este artículo vamos a revisar algunas de las principales estrategias. ¡Así que sigue leyendo!

Medicamentos

Hay varios medicamentos que han demostrado ser efectivos para engrosar el cabello o estimular su crecimiento. Dos de ellos, el minoxidil y la finasterida, se utilizan a menudo como tratamiento combinado. El minoxidil aumenta el flujo sanguíneo a los folículos pilosos, permitiendo que los nutrientes y el oxígeno lleguen a los folículos, para facilitar el crecimiento de hebras nuevas.

La finasterida combate los efectos de la calvicie masculina, una enfermedad genética en la que la dihidrotestosterona (DHT), una hormona masculina, ataca los folículos pilosos haciendo que produzcan hebras cada vez más pequeñas. Con el tiempo, el resultado es el adelgazamiento del cabello y la profundización de las entradas. La finasterida actúa bloqueando los efectos que tiene la DHT sobre los folículos.

Trasplantes capilares

Los trasplantes capilares ofrecen una solución permanente al problema de la caída del cabello, tanto para hombres como para mujeres. En los últimos años, los avances tecnológicos y las nuevas técnicas quirúrgicas han transformado el procedimiento de forma radical. Por ejemplo, la cirugía de trasplante capilar por extracción de unidades foliculares (FUE) consiste en la extracción de folículos capilares de zonas donantes situadas en las zonas laterales y posteriores de la cabeza, para luego ser implantados en las zonas que presentan pérdida de cabello. Estos folículos producirán hebras tal y como lo hacían cuando estaban en la zona donante. El resultado es un cabello grueso y natural, que no se diferencia en nada al que lo rodea.

Cualquier persona se puede someter a un trasplante capilar, independientemente de su edad o su sexo, pero no todos son candidatos adecuados. En gran medida, todo depende del tipo de pérdida capilar que tenga el paciente, de la fase en que se encuentre y de la viabilidad de las zonas donantes. El paciente debe consultar a un especialista, para poder determinar si el trasplante capilar es una opción adecuada en su caso.

Estrategias de peinado

Algunas personas rechazan la idea de tener que tomar medicamentos por mucho tiempo, y tampoco quieren someterse a una intervención quirúrgica para tratar su problema de calvicie. Prefieren tratar de disimular la escasez de cabello cambiando de peinado. En el caso de los hombres, tal vez la mejor opción es la técnica de “revelar para ocultar”, que consiste simplemente en mantener el pelo bien corto, para disimular las zonas que presentan adelgazamiento o pérdida capilar. Un buen peluquero puede afeitar la parte superior de la cabeza, enmascarando la calvicie con el pelo más grueso de la zona posterior y lateral. El resultado es un acabado prolijo que se ve muy moderno.

Las mujeres pueden aprovechar una mayor variedad de estilos, que pueden enmascarar muy bien el adelgazamiento del cabello. El truco está en encontrar el que mejor se adapte a cada persona. Por regla general, hay que evitar los peinados ajustados o estirados, ya que pueden provocar alopecia por tracción, una causa común de pérdida de cabello entre las mujeres. Así que debes evitar las trenzas, las rastas, los moños y las coletas. Evita también el uso de rulos, ya que jalan y tensan el pelo de la misma forma. Los peinados en capas resultan muy útiles para cubrir las zonas que presentan escasez de cabello; y los cortes desfilados y los recogidos cortos también cumplen la misma función.

Revisa tu estilo de vida

Si te está afectando la caída del cabello, deberías hacer una auditoría de tu estilo de vida. Examina detalladamente tu dieta, tus hábitos de cuidado capilar y tu rutina diaria. Pregúntate si tienes algún hábito que pueda estar contribuyendo al problema. Por ejemplo, el régimen de alimentación es fundamental en este sentido. Si tu dieta está basada en alimentos procesados o con alto contenido de sales y azúcares, es poco probable que tus folículos pilosos puedan recibir los nutrientes que necesitan para producir un cabello grueso y sano.

Lo mismo sucede con tu rutina de cuidado del cabello. Si te lavas el pelo a diario, si usas herramientas térmicas en exceso, y si usas demasiados productos capilares, podrías estar matando lentamente a tu cabello. Revisa lo que estás haciendo, lee un poco y empieza a hacer los cambios que necesitas.

Reflexiones finales

No es fácil afrontar el hecho de que se nos está cayendo el pelo. Algunas personas sienten que la calvicie socava toda su identidad. Sin embargo, hoy en día podemos hacer muchas cosas para combatir ese problema. ¡Solo tienes que saber cuál es la solución que más te conviene!

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